Friday, 20 Abril 2018

 
 
Marita Perceval es embajadora de la Argentina ante la ONU. |@ (Los Andes)
 
Alquilaba una mansión por la que pedían 50 mil dólares por mes. Ahora se mudó a otra de siete habitaciones en Brooklyn Heigts.
 
El manual de austeridad impuesto en el Ministerio de Relaciones Exteriores no es regla para todos. Dos ejemplos que al parecer lo desmienten son en estos días la comidilla en los pasillos de la Cancillería, donde se habla de la vida “cool” que llevan la embajadora ante las Naciones Unidas, la mendocina María Cristina Perceval, y el cónsul en Los Angeles, Alejandro Luis Casiró, quien a su vez fue denunciado por seis empleados que lo acusan de despidos y maltrato laboral injustificado, sin que los responsables inmediatos -la secretaria de Cooperación Internacional, Paula Verónica Ferraris, y el canciller Héctor Timerman- intervinieran.
 
“Marita” Perceval ya no es aquella muchacha de aires hippies que vivía con su marido en la muy paqueta Chacras de Coria. La ex senadora supo aprovechar su amistad con Cristina Kirchner y logró que la enviaran a Manhattan con su marido y su hija, donde exhiben los modales de una familia muy bohemia pero de gustos caros.
 
Según reflejan los avisos del mercado inmobiliario de Nueva York, la mansión de cinco pisos que durante dos años alquilaron en el exclusivo Upper East Side se puso a la venta por 21 millones de dólares. Esos mismos avisos advierten que se trata de un producto “premium”. La renta de los inquilinos del palacete tampoco era barata: si se “pincha” el artículo de http://ny.curbed.com, se verá que para cuando Perceval comenzó su residencia ahí, pedían por ella 50.000 dólares mensuales.
 
Pero Marita y los suyos se mudaron. Respondiendo a las inclinaciones artísticas de su marido y su hija -según ella misma hizo trascender entre sus colegas en la ONU- se trasladaron a una residencia de siete habitaciones, en Brooklyn Heights. La zona es bohemia pura, la casa preciosa, según se observa en el aviso del The New York Times. Pero, advierten en el Palacio San Martín, parece más “un gusto personal que un gasto útil para el país”.
 
El caso de Casiró es más grave. Llegó al cargo como protegido de la embajadora en Washington, Cecilia Nahón, quien también impuso a su gente en otros consulados de los Estados Unidos. El viernes, la revista Veintitrés desnudó también a un Casiró deslumbrado por los artistas de Hollywood, habitué de fiestas, y fanático de la farándula extranjera. De hecho, convenció a Nahón y fueron juntos a la última entrega de los premios Oscar. 
 
“Los que aún continuamos trabajando, ya sea por la necesidad de mantener nuestras visas por el estatus migratorio en los Estados Unidos o necesidad financiera, estamos expuestos diariamente al ambiente tóxico y situaciones de agresión permanentes, degradación y maltratos”, señala parte de la carta que le mandaron a Ferraris, y al vicecanciller Eduardo Zuaín, los empleados que denunciaron su maltrato. 
 
Cancillería desmiente
 
La Cancillería argentina desmintió estar pagando 50 mil dólares mensuales o una cifra cercana en alquileres de residencias oficiales en EEUU ni “en ningún lugar del mundo”. En el texto de un comunicado difundido por la agencia Télam se consigna que el anterior contrato de la casa de Marita Perceval “fue realizado por una cifra significativamente menor”. Aunque no especifica cuál fue el monto.
 
Fuente: http://www.losandes.com.ar/article/los-gustos-caros-de-perceval-en-nueva-york

 
 

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