Thursday, 19 Abril 2018

 
Rosario - Un relevamiento en grandes cadenas de súper da cuenta de la brecha entre lo que recibe el tambero y el precio final del litro.
 
En plena crisis del sector lácteo y rumores de desabastecimiento por un conflicto que anoche empezó a desactivarse, la Asociación de Empleados de Comercio (AEC) lanzó un informe en el que denunció que los intermediarios entre el tambo donde se hace el ordeñe y las góndolas donde se vende al público el litro de leche, tiene una diferencia de hasta un 600 por ciento en su valor. Según el relevamiento sobre la cadena, que se dio a conocer ayer, en la Argentina el producto se paga, al tipo de cambio oficial, más caro que en Estados Unidos, Inglaterra, España o Brasil. Y también al tipo de cambio informal. La inflación blanca repercute, por lógica, en todos los subproductos, como manteca, crema de leche, yogur, dulce de leche y otros. Según la AEC y la Mesa de Productores de Leche de Santa Fe, que nuclea a los tamberos, se trata de una desmedida ganancia de los empresarios a costa del bolsillo de los ciudadanos.
 
Siempre según el informe elaborado por el gremio mercantil junto a los tamberos de la región, el litro de leche es adquirido por las industrias a cifras de entre 3,10 y 3,30 pesos.
 
Las usinas le pagan a los tamberos en un período de 30 días. Mientras tanto, la cadena de valor continúa su camino. A la góndola el litro llega hasta con un 655 por ciento más de esos iniciales tres y pico pesos. La referencia del informe fue un litro larga vida marca La Serenísima, pero la situación se traslada, con matices, a cualquier leche entera y descremada en envase tetrabrik y en sachet. Hay quienes interpretan que la situación es un reflejo del “atraso cambiario”. Pero para Empleados de Comercio y tamberos, el quid no está allí.
 
“La industria láctea se lo vende a Jumbo a 11,70 pesos –remarcación respecto del tambo de 277,42 por ciento– y Jumbo lo vende al público a 20,30 pesos –sube un 73,5 por ciento–. Entre el costo inicial en el tambo y el precio de góndola, hay un incremento de 655 por ciento”, desnuda el informe.
 
El mismo producto en el supermercado Carrefour tiene una brecha del 611 por ciento. Y en la marca Sancor parte del mismo precio, 3,10 pesos desde el tambo a la industria.
 
“Lo venden a Jumbo a 9,60 pesos –209,68 por ciento más sobre del costo inicial de producción–, y Jumbo lo pone en góndola a 19,49 pesos. O sea que hay una remarcación del 629 por ciento”, agregaron desde Empleados de Comercio.
 
Manteca al techo
 
El análisis también incluye cómo afecta la brecha a los productos elaborados a partir de la leche: manteca, crema de leche y yogur. “La industria vende la manteca Sancor de 200 gramos a las grandes cadenas a 10,35 pesos, aplicando el 233,87 por ciento de remarcación. La misma manteca, Jumbo la vende a 22,33 pesos –sube un 115,75 por ciento–. La diferencia entre el precio en el tambo y el del producto terminado en góndola llega al 720 por ciento. En Coto está al público a 19,89 pesos, 641 por ciento más que el costo inicial”, detallaron en el informe.
 
Otro ejemplo son los yogures. “El de marca Sancor por un litro que Jumbo compra a la industria a 12,05 pesos lo venden al público a 26,15 pesos. Hay una remarcación de 843 por ciento”, puntualiza el informe.
 
Costumbre que salta las cadenas
 
La Asociación de Empleados de Comercio realizó durante el año otras denuncias de situaciones que ponen a los consumidores contra las cuerdas. El último informe se conoció en mayo pasado, cuando se reveló la remarcación de precios por parte de las grandes cadenas de supermercados en distintos productos, no sólo lácteos.
 
Con la misma mecánica, se comparó el precio de mercadería que adquiere el supermercado con el precio que paga el consumidor. Tras analizar nueve artículos de cinco rubros de primera necesidad comercializados en Coto, Libertad, Jumbo y Carrefour, se corroboraron diferencias exorbitantes.
 
La leche también había sido relevada en esa oportunidad: Jumbo, aplicaba un 66 por ciento de aumento al precio al que la compraba al sector industrial. Le seguían Libertad, con el 60,97 por ciento; Coto con el 58,85 por ciento, y Carrefour con el 51,91 por ciento.
 
En ese informe fue el supermercado Coto el que tuvo la más alta remarcación en uno de los productos relevados: entre el precio de compra y el de góndola, una marca de papel higiénico infló su valor en un 240,44 por ciento.
 
Mercantiles protestan contra empresa de controles médicos
 
Dirigentes, delegados y afiliados a la Asociación de Empleados de Comercio plantaron una protesta en la mañana de ayer en Buenos Aires al 2000, frente a las puertas de IRT, firma que presta servicios a empresas de la ciudad en los rubros de control de ausentismo y exámenes pre-ocupacionales, entre otros. La movilización repudió “la actitud de los profesionales de IRT, que reiteradamente desconocen las indicaciones que los médicos de cabecera de los trabajadores mercantiles vuelcan a través de certificados”.
 
“Se han dado casos como éste: una empleada de un call center consultó a un médico particular por tener afectada la voz, que es su arma de trabajo. El profesional que la atendió le indicó varios días sin ir a trabajar porque estaba afónica, y en consecuencia se le hacía imposible seguir con sus tareas. Cuando la trabajadora traslada la novedad a la empresa donde cumplía sus funciones, le indican que debe ir a IRT para verificar el diagnóstico. Allí, el profesional que la atiende, haciendo caso omiso al certificado médico que llevaba, le manifiesta que debe volver al trabajo, cosa que no pudo concretar porque literalmente había perdido la voz”, explicaron desde el sindicato.
 
Según Empleados de Comercio, en casos como el relatado, si un empleado no se presenta, recibe un telegrama “por abandono de trabajo”.
 
“Ante este tipo de situaciones, que se registran reiteradamente, y frente al cuadro de desaprensión demostrado por IRT, la Asociación Empleados de Comercio ha solicitado la intervención del Ministerio de Trabajo de la provincia y del Colegio de Médicos de Rosario”, sentaron los mercantiles. El reclamo –explicaron– es que se logre establecer un protocolo de especificaciones mínimas que debe contener todo examen médico relativo a la enfermedad que padece un trabajador. “De esa manera se busca un examen profesional respetuoso”, concluyeron.
 
Fuente consultada. El Ciudadano / AEC

 
 

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