Thursday, 19 Abril 2018

 
Desde las entidades que defienden los derechos de los consumidores confirmaron que los usuarios no hacen las denuncias. Falta de tiempo e interés son factores que colaboran con los abusos.
 
Advierten sobre productos más pequeños y precios más caros en las góndolas Desde las entidades que defienden los derechos de los consumidores confirmaron que los usuarios no hacen las denuncias. Falta de tiempo e interés son factores que colaboran con los abusos.
 
En una economía donde todo se achica, es habitual encontrar productos que fueron reformulando su imagen y su tamaño. En la actualidad, numerosas marcas de diferentes productos que pueden ir desde los alimenticios hasta los de limpieza han cambiado sus presentaciones de packaging. Más allá de tratarse de una cuestión de marketing para atraer a más clientes, estas estrategias también se aplican con el objetivo de reducir costos y generar más ventas con la menor cantidad de mercadería posible. Sin embargo, los consumidores pocas veces prestan atención al momento de adquirir la mercadería necesaria para el hogar.
 
Es importante poner el acento y estar atentos a muchos elementos antes de colocar el producto en el changuito. Uno de los detalles a tener en cuenta es verificar si es algo que se vende por kilo o por litro. Y otra cuestión a observar es el rótulo, aunque esto insuma un poco más de tiempo. Si bien el consumidor promedio no está habituado a tener tanto tiempo cuando asiste a hacer su provista, desde las ONG vinculadas a la defensa del consumidor piden que se empiece a cambiar de hábito. Esas mismas organizaciones confirmaron a Diario UNO que rara vez reciben denuncias sobre este tema. A pesar de que existe una reglamentación de aspectos vinculados con el peso y las medidas, el hecho de reclamar y prestar atención al momento de optar por un producto queda en el control del ciudadano.
 
Una de las hipótesis que manejan los referentes en el tema sobre la falta de denuncias es que los consumidores no cuentan con el tiempo suficiente para ser cautelosos. Por otro lado, la gente se queda en la queja porque ven en esto un “tema menor”. Sin embargo, una de las organizaciones consultadas aseguró que el rol fundamental del control lo tiene el inspector, o sea la autoridad de aplicación, ya sea provincial o municipal.
 
“Son ellos quienes deberían poner el ojo en esto. Si la caja de fósforos dice 100 unidades y cuando cuento tengo 99, por lo general el consumidor en esta vorágine diaria en la que vive no se detiene a contar si existen 100 o 99, pero seguramente si lo hace no va a encontrar los 100 fósforos”, ejemplificó Liliana Campomanes, representante de la Defensoría del Pueblo. Por otro lado, desde la asociación civil Usuarios y Consumidores Unidos explicaron que cuando un producto dice tener una cantidad que no cumple, por ejemplo el papel higiénico que se vende por ochenta metros cuando en realidad tiene 60, esto se puede denunciar por publicidad engañosa y además por violar el deber de informar de manera veraz.
 
Desde UCU, Caren Kalafatich diferenció otra pata que hace a esta problemática y es la que gira en torno al marketing. “Es cierto, en los últimos tiempos los fabricantes han ido cambiando el embalaje de los productos como excusa para aumentar los precios”, dijo Kalafatich. Por ejemplo, hay chocolates que han cambiado su envoltura, antes eran en papel y ahora es papel más una caja extra. “¿Qué necesidad de añadir una caja? Solo para aumentar el precio”, recalcó la representante de UCU. Además, explicó que, a veces, estos cambios en el packaging pueden llegar a obedecer a un supuesto “cambio ecológico” para que sean reciclables.
 
“En Europa, ya se han desmantelado estas técnicas y se ha demostrado que no siempre es tan así como nos quieren vender; se define a estas acciones de marketing como «lavado verde» para mejorar las ganancias”, señaló. Sobre los productos que se venden por kilo, los comercios están obligados a informar sobre todas las características de la mercadería. Desde la Defensoría aseguraron que hoy hay una gran cantidad de productos o alimentos que mantienen su precio cuando la cantidad del mismo disminuyó. “Es así, pero quien tiene la obligación es primero el comerciante porque en la cadena de obligados el vendedor queda en el medio; frente al cliente el responsable es el vendedor, el que transporta y el fabricante.
 
Esa es la cadena de obligados”, explicó Campomanes, quien destacó que la gente no está habituada a los reclamos por una cuestión de desinterés. Y agregó que quienes tienen que salir a controlar son los inspectores. “En la provincia de Santa Fe solo hay dos inspectores, una situación que dificulta el cumplimiento de los derechos de los consumidores”, ratificó la referente de la Defensoría del Pueblo.
 
“No sé si la gente sabe que tiene derecho a hacer el reclamo”, agregó Campomanes a modo de conclusión. Por último, aconsejaron a los consumidores tener cuidado con los productos en liquidación, ya que estos no tienen devolución y por lo general son de segundas marcas. Para esto recomendaron observar con atención la mercadería que se instala en las puntas de las góndolas, ya que estos “están de remate” y son para consumir en un tiempo inmediato a la compra.
 
No tienen cambio o vienen con fallas. Otra de las características que deben estar claras es si se trata de una mercadería en liquidación o promoción. Tienen que estar bien remarcados con leyendas grandes en carteles indicativos. En caso de que se identifique un abuso, desde la Defensoría recomendaron acercarse a la entidad para realizar la denuncia pertinente. Para ratificar el reclamo el usuario deberá asistir en primera instancia con el ticket de la compra y el producto objeto de la queja, para poder tener un elemento de prueba. Los reclamos pueden dirigirse tanto a los organismos mencionados como a la Dirección de Comercio de la provincia.
 
Fuente: UNO Santa Fe
 

 
 

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