Thursday, 24 Mayo 2018

 
Tribunal puso bajo la lupa a uniformados por plantar droga y robar dinero, además del magistrado que ordenó allanamiento. Fiscal no acusó a imputados, que fueron absueltos en el caso de 19 kilos de droga secuestrados en Alvear, en 2013.
 
El juicio por la llamada Narcochacra tuvo un final abrupto ayer, en su segunda jornada de debates, cuando el Tribunal Oral Federal Nº 1 absolvió a los cuatro imputados por falta de acusación y remitió al fiscal federal en turno el pedido para que se investigue al juez provincial Juan Carlos Felipe Vienna y al menos a tres policías, además de sus jefes. Fue tras el contundente video en el se mostró un allanamiento escandalosamente irregular, ordenado por el magistrado mencionado, en el que se sospecha que los uniformados robaron dinero y plantaron droga.
 
El alegato del fiscal federal de juicio Adolfo Villate fue una enumeración de las irregularidades que se pudieron observar en las dos jornadas de debate, a partir de un video que no fue fácil de obtener. La Fiscalía Federal tuvo que recurrir a la Corte Suprema de Justicia para que el video llegara a sus manos y se debió posponer el inicio del juicio oral hasta la llegada de esa filmación.
 
En su alegato, ayer por la tarde, Villate comenzó con el robo a la firma Calatayud, el 2 de abril de 2013. A partir de allí y con “información de calle”, desde la Agrupación Orden Público de la Unidad Regional II (de la que dependen las comisarías) le envían un informe el 3 de abril para pedirle a Vienna –por entonces a cargo del Juzgado de Instrucción 4ª– un allanamiento a la chacra de Alvear, que se desarrolló un día más tarde, el 4. “Podría tener algún fundamento en librar la orden pero la declaración de Diego Cuello (principal acusado y dueño de la chacra) complica esta hipótesis”, describió Villate.
 
Vienna, Paz, Monos y Cuello
 
Es que poco después, cuando alegó Fausto Yrure, defensor de Cuello, esas dudas fueron disipadas. Contó que Vienna empezó a investigar a Cuello el 8 de septiembre de 2012, cuando fue asesinado Martín “Fantasma” Paz, caso que dio origen de la megacausa Monos, aunque nunca se supo quién lo mató. El teléfono de Cuello estaba como contacto de la víctima y hablaron varias veces en las horas previas a la muerte. Vienna mandó a intervenir su teléfono y, según contó Cuello en la audiencia del viernes pasado, lo llevó a su oficina y lo apretó para que se hiciera cargo del crimen y subsidiariamente declarara en contra del clan Cantero. “Así como una vez me metí en tu casa, me puedo meter cuando quiera”, afirmó Cuello que le dijo el magistrado. Y, según el defensor, cumplió su promesa. Pero destacó que Vienna sabía perfectamente quién era Cuello, lo escuchaba, y sabía de antemano que no tenía vinculación con el robo de electrodomésticos.
 
¿Cómo llegó al allanamiento? ¿Fue para apretarlo y que asumiera el crimen?, se preguntó Villate, para luego hacer alusión a la declaración del entonces jefe de la comisaría 5ª (con jurisdicción en la zona del robo a Calatayud), José María Brunelli, quien dijo que frenó la investigación por el escruche ya que la firma no le daban el listado con la mercadería robada. Dijo que inmediatamente apareció la hipótesis de Orden Público en la que se sostenía que había una banda a cargo de un tal Cuellito que robaba electrodomésticos. Y que esa información fue elaborada por los policías de esa repartición Fabio “Dengue” Cez, Montenegro y Cabrera.
 
El mismo jefe de Orden Público, Juan Cabral, dijo que “el resto de las tareas investigativas no fueron documentadas” y, según evaluó Villate, “no hay forma de saber si existió o no una investigación previa”.
 
“Lo que corresponde analizar es si está fundamentada la orden de allanamiento. Cez dijo que por información de calle se entiende que es gente de la calle que habló con Montenegro”, agregó.
 
El fiscal recordó que –según se ve en el video– Cez, Cabrera y Enríquez estaban parados al lado de la droga. Y son los que hablan de que Cuello era parte de una banda de piratas del asfalto, pero no mencionan en qué hechos intervino. Tampoco explican la vinculación con el robo a la empresa de electrodomésticos; de hecho esa causa se archivó.
 
“No se sabe si Vienna fue ajeno a esta maniobra, o si se valió de la misma para cumplir con la amenaza que ya le había hecho a Cuello”, destacó Villate. Y recordó que fue Cez el que corrió con un pie la tapa de la cámara séptica –ubicada al lado del chiquero de cerdos– “de casualidad” y vio la droga y en ese momento llamaron a la ex Drogas Peligrosas, cuyo personal contó 12 kilos de cocaína y 7 de marihuana.
 
El testigo que llevaron al procedimiento es un hombre analfabeto y con pocos recursos para detallar lo que vio, dijo Villate. Y luego hubo un segundo testigo que apareció después del hallazgo de la droga, añadió.
 
El video, la bolsa y la droga
 
Sobre el video, el fiscal dijo que se observa el caótico ingreso de la Policía en la chacra, que recién 20 minutos después aparece el testigo, luego se produce el violento ingreso en la vivienda –ya con Cuello esposado–, una escena que dejaba a las claras que era un registro de domicilio con ausencia de testigos.
 
Otro elemento fundamental fue el hallazgo de una bolsa que al parecer tenía dinero por parte del policía Benítez, quien observa este elemento, canta “¡Bingo!” y sale corriendo campo traviesa y pone la bolsa en su auto. Cez cuenta sobre el contenido de la bolsa que era una soga que le servía a Benítez para remolcar su auto roto. Pero el propio jefe de ambos, Juan Cabral, aseguró que no sabía que a Benítez se le había roto el auto.  Y, después, Villate remitió a la escena en la que un policía le preguntaba a otro qué había en la bolsa y le dice: “Efeté”; es decir, efectivo.
 
Villate también se refirió al hallazgo de la droga. Contó que, en el minuto 50 del video, se lo ve a Fabio Cez agachado con dos policías más manipulando algo en el lugar donde después apareció la droga, como acomodando. Y le piden al camarógrafo que se vaya de ahí con el testigo, porque habían secuestrado un cargador en otra parte. Después lo llaman.
 
“Cez manipulaba algo mientras dos policías miraban hacia abajo. Después, la imagen vuelve con la droga. La única explicación es que estaban colocando la droga y por eso piden que se vayan el camarógrafo y el testigo”, dijo.
 
Villate puso especial énfasis en el valor de las imágenes, que dieron sentido a las nulidades planteadas por las defensas. Y con esta enumeración dio cuenta de la invalidez del procedimiento, sobre hechos inexistentes y que condujo a un hecho fraudulento: “Acá no había una prueba real extraída de modo ilegal. Lo que había era la inexistencia de prueba”.
 
Es por eso que Villate declinó la decisión acusatoria sobre los cuatro acusados, Diego Cuello, Gabriela Martinetti, Facundo Sandoval y Carlos Arriola –un quinto imputado no se presentó a las audiencias y no fue ubicado por la fuerza pública–. Y con respecto al allanamiento realizado horas después en la vivienda de Cuello, pidió que se juzgue esa cantidad de droga hallada allí como consumo personal y pidió la absolución.
 
Sobre la droga plantada, consideró que era tenida y almacenada por los policías y deben ser investigados por ese delito Cez, Cabrera y Enríquez; y pide identificar al resto de los policías que actuaron para que se los investigue, al igual que a sus jefes. Además reclamó que se investigue si Vienna fue víctima o cómplice del operativo. Y aclaró que esta nueva pesquisa es competencia federal.
 
Un ex División Judiciales
 
Luego Yrure adhirió al planteo fiscal y enumeró los detalles de la relación de Vienna con Cuello y agregó que en el video se lo puede ver a Germán Almirón, integrante de la División Judiciales que trabajaba con Vienna en la megacausa Monos y que ahora está preso por la fuga de un recluso –además de procesado en un caso de drogas– y que fue escuchado telefónicamente cuando decía que quería matar a Vienna.
 
“El 3 de abril Vienna sabía quién era Cuello, que no era pirata. Pero lo más inexplicable es el segundo allanamiento, en la casa de Cuello. Si hubiese sido engañado, por qué ordenaría el segundo allanamiento”, se preguntó. “Lo que buscaban eran armas para vincular a Cuello con la muerte de Paz”, contestó. A su turno, la defensora oficial Ana María Gil adhirió a los planteos y se expresó sobre el ataque a los derechos de los ciudadanos.
 
Con todo esto el tribunal presidido por Otmar Paulucci, con Ricardo Vázquez y José María Escobar Cello como vocales, resolvió la absolución de los cuatro acusados. Además, cambió la calificación a tenencia en el caso de la droga incautada en la casa de Cuello y envió a la Fiscalía en turno los alegatos de la defensa y la fiscalía para que se inicie una investigación, en los términos solicitados por ambas partes.
 
Jefe de operativo apuntó a uno de sus subordinados
 
Toda la mañana de ayer el debate giró en torno de una pregunta del fiscal Villate: qué es “efeté”. Pero además declaró el jefe del cuestionado operativo, Juan Hugo Cabral. El comisario –quien fue desplazado poco tiempo después del allanamiento– descargó la responsabilidad de lo ocurrido dentro de la chacra en su subordinado, Claudio Peralta, por entonces inspector de la zona donde ocurrió el procedimiento. Mientras que él, aseguró, sólo se encargó de custodiar el perímetro. El viernes pasado, Peralta había hecho lo propio descargando la responsabilidad en Cabral, a quien ayer el fiscal le preguntó si conocía qué quería decir “efeté”, el término que usa un policía entrado en carnes que encuentra la bolsa, según se ve en el video del operativo, grita “¡Bingo!”; y cuando alguien le pregunta qué hay adentro le contesta con la palabra aludida. El comisario dijo no saber. En tanto, el subjefe de la subcomisaría 8ª de Alvear, Hugo Aguirre, además de contar su parte en el procedimiento, pudo responder la pregunta del fiscal. “Qué quiere decir efeté”, inquirió Villate. Y el oficial aseveró, enfático: “¡Efectivo!”.
 
Fuente: El Ciudadano

 
 

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