Thursday, 24 Mayo 2018

 
Salió y le robaron $6.000 y numerosos efectos. A modo de saludo, dejaron su tira de cabo colgada en una ventana.
 
Delincuentes saquearon la casa de un policía en menos de 45 minutos y encima, a modo de burla, dejaron colgada su tira de cabo en una ventana del comedor.
 
Actuaron con tanta impunidad que rompieron a patadas la puerta principal de ese domicilio y se llevaron dinero, artefactos, ropa, alhajas y hasta los protectores bucales para practicar karate de los hijos del uniformado.
 
"Estoy enfermo', decía el funcionario policial de apellido Domínguez, quien no podía contener la bronca y la impotencia por el robo que sufrió el viernes a la noche en la vivienda que alquila en un pequeño consorcio de calle Segundino Navarro, a una cuadra y media de la Legislatura Provincia, en Capital.
 
El policía trabajó hasta las cerca de las 23 del viernes y después se fue a su casa. Como su mujer y sus hijos estaban en el domicilio de su suegra, decidió ir a buscarlos y entonces abandonó la vivienda a las 23.15. Suponía que no se iba a demorar demasiado, fue así que no activó la alarma y se fue. Claro, no imaginaba que unos ladrones iban a entrar a la casa apenas se marchara. Sospecha que los delincuentes estaban mirándolo y vieron cuando se alejaba.
 
Lo insólito es que los desconocidos rompieron a patadas la mitad de la puerta y ningún vecino del consorcio ni de las casas linderas llamó a la Policía. Los delincuentes revisaron de punta a punta la vivienda, en eso revolvieron todos los guardarropas. Se supone que ahí descubrieron, a través de algunas prendas, que quien vivía en ese lugar era un efectivo policial.
 
Los ladrones fueron selectivos, pues eligieron qué robar. Por ejemplo, no se llevaron el televisor Led de 42 pulgadas quizás porque era grande, pero sustrajeron 6.000 pesos, las alianzas de casados y otras cosas de oro, dos tablets, una consola de juego Play Station, el router y los parlantes de la computadora, una cámara de foto y otros electrodomésticos pequeños. Además sustrajeron algunas zapatillas, sandalias, numerosas prendas de vestir y parte del equipo de karate de los niños, entre ellos sus protectores bucales.
 
También quisieron dejarle un mensaje al policía. Rompieron algunos trofeos de sus hijos y para burlarse le colgaron su tira de cabo primero en el picaporte de una ventana. El policía y su familia regresaron a la 0 de ayer y ahí se dieron con ese desastre.

 
 

© Edición 24 "Otra parte de la realidad" 2005-2014. Todos los derechos reservados